El alcalde de la capital, Enrique Galindo Ceballos, volvió a colocarse en el centro de la polémica al aparecer acompañado por personajes identificados con los gobiernos priistas que durante décadas dominaron la vida política de San Luis Potosí y que diversos sectores han denominado la “herencia maldita”, por los rezagos, la corrupción y el abandono que marcaron ese periodo.
Durante un acto político, Galindo fue respaldado por exfuncionarios, exdirigentes y exlegisladores vinculados a administraciones que gobernaron la entidad durante varios sexenios. La presencia de personajes como Victoria Labastida, Jesús Ramírez Stabros y el notario Miguel Ángel Martínez Navarro fue interpretada como una muestra de que los grupos tradicionales buscan reorganizarse para recuperar espacios de poder.
Lejos de tomar distancia, el alcalde incluso manifestó su molestia por las críticas dirigidas hacia la llamada “herencia maldita”, postura que fue interpretada por distintos actores políticos como una defensa de un modelo de gobierno que muchos ciudadanos responsabilizan del atraso, la pobreza y la falta de oportunidades que por años enfrentó el estado.
La imagen de Galindo rodeado por figuras ampliamente cuestionadas reavivó el debate sobre el regreso de las viejas prácticas políticas, en un momento en que una parte importante de la ciudadanía demanda perfiles distintos y rechaza el retorno de grupos identificados con el pasado político de San Luis Potosí.