La fuerte lluvia registrada la noche del 1 de junio volvió a dejar al descubierto las graves deficiencias de la administración de Enrique Galindo Ceballos. Una de las imágenes más contundentes fue la inundación de la gasolinera ubicada junto a la glorieta de la salida a Guadalajara, convertida en símbolo del abandono y la falta de mantenimiento que padecen las vialidades de la capital.
Mientras miles de ciudadanos enfrentaban calles anegadas, vehículos varados y severas afectaciones en su patrimonio, el gobierno municipal volvió a demostrar que no cuenta con una estrategia efectiva para prevenir este tipo de contingencias.
Drenajes colapsados, alcantarillas insuficientes y avenidas convertidas en ríos formaron parte del panorama que se repite año tras año sin que existan soluciones de fondo.
La fotografía de una ciudad bajo el agua contrasta con el discurso de modernidad que presume Galindo, quien continúa más ocupado en construir su proyecto político personal que en resolver los problemas que afectan a la población.